¿Te acuerdas de cuando ibas a comprar con dinero en efectivo en el bolsillo?
¡Igual debes remontarte a tu infancia! Posiblemente dejaste de hacerlo en el momento en que fuiste mayor de edad o empezaste a trabajar y tu entidad financiera te facilitó tu primera tarjeta de crédito.
Qué cómodo dejar de depender de un cajero donde sacar dinero o llevarlo siempre encima con el riesgo de perderlo.
Nos encontramos que cada vez tenemos más presión de los bancos y del sistema gubernamental para que paguemos de forma electrónica. Además, hoy en día, el hecho de pagar en efectivo parece algo arcaico, de gente mayor, anticuada, que no es capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías.
Repito, ¡qué cómodo es poder pagar con el móvil o esa tarjetita de plástico! ¿Para qué llevar dinero encima con lo engorroso que es?
Nada más lejos de la realidad. Te voy a dar seis razones para que pagues en efectivo en lugar de utilizar el dinero electrónico. Será bueno para tu economía personal y para el resto de la sociedad.
1 – Mayor control sobre tus gastos. Las personas tenemos desarrollado el sentido espacial para comprender mejor las cosas tangibles como puede ser el dinero físico.
Dado que los elementos virtuales nos cuestan más, la mejor manera de controlar tus gastos es llevar dinero en efectivo. Si sales a comprar con 50€ en el bolsillo sabes que será tu límite de gasto.
Con dinero en efectivo controlarás mejor en qué vas a gastarlo a la hora de entrar en el súper o en una tienda y evitarás la compra impulsiva de aquello que, muchas veces, realmente no necesitas.
Por el contrario, si entras en el súper con una tarjeta de débito (es mejor la de débito que la de crédito) y sabes que hay fondos en la cuenta bancaria asociada, es más fácil caer en la tentación de comprar más cosas de las necesarias, es decir, gastar más de la cuenta.
2 – Percibes la transacción. La entrega de un billete en el momento del pago te hace percibir que estás haciendo una transacción. Hay un billete físico que entregas de un valor superior al cambio que te retornan. Percibes esa sensación de pérdida, de que sucede “algo”.
Cuando pasas la tarjeta por el lector o la acercas al terminal, la transacción sucede en un instante. No “ves” el dinero moverse de un lugar a otro. No percibes esa transacción ni la sensación de pérdida. Aparentemente no sucede nada.
Esa sensación de que no sucede nada y de no ver el movimiento de dinero es la razón por la cual tendemos a gastar más utilizando los medios digitales.

3 – Mayor autonomía. Cuando utilizas medios digitales de pago quedas a expensas de la tecnología. Normalmente en estos casos la tecnología no falla. A pesar de ello, no es la primera vez que me encuentro a una persona que quiere realizar el pago en el súper o en la tienda de turno y no le aceptan el pago. Puede ser debido a problemas de conectividad, técnicos, con a la aplicación o el dispositivo. ¿Qué haces entonces? ¿Ir corriendo al cajero? ¿quedarte sin poder comprar aquello que necesitabas urgentemente?
El dinero en efectivo no falla. Funciona siempre, es el medio de pago más accesible y es aceptado en cualquier transacción.
4 – Comodidad vs libertad. Esto te va a sonar a conspiración, pero a día de hoy, en países como China sucede. Si se elimina completamente el dinero físico y solamente nos queda el electrónico, quedamos a expensas del sistema. En China hay reconocimiento facial en todas partes. Si tienes la intención de comprar un simple billete de tren, tan solo podrás hacerlo si el sistema te da el visto bueno previo escaneo facial. Pobre de ti si estás en la lista negra.
¿Te has parado a pensar qué puede suceder si el gobierno tiene un control absoluto de todas nuestras transacciones? Y en cuanto a los datos acumulados sobre esas transacciones y nuestros hábitos de consumo, ¿qué harán con ellos?
¿Y si el gobierno decide restringir el acceso a tus ahorros (un corralito)?
Por otro lado, no nos olvidemos de los colectivos más vulnerables. Personas con rentas bajas o a quienes les cuesta adaptarse a las nuevas tecnologías. El uso de dinero en efectivo evita su exclusión y reduce la brecha social con estos colectivos.
5 – Privacidad. Unido al punto anterior de la libertad tenemos la privacidad. A las personas nos gusta tanto la privacidad como la libertad, y a nadie le apetece ser controlado al 100% de las transacciones que realiza.
Los medios de pago electrónicos facilitan una gran cantidad de información acerca de nuestros movimientos a las entidades financieras, limitando nuestra privacidad.
Por otro lado, con la excusa de erradicar la circulación de dinero “B” y el fraude fiscal, el gobierno limita cada vez más la cantidad de dinero en efectivo que puedes retirar de un cajero y la cantidad a pagar en metálico por una compra o servicio. A día de hoy son 1000€.
El día que desapareciera el efectivo, el gobierno podría controlar y fiscalizar el 100% de todas nuestras transacciones.
A partir de ese momento, Tendremos que declarar cualquier regalo que percibamos en forma de dinero (donaciones en vida). Ese dinero recibido por tu cumpleaños o tu boda, deberás declararlo a hacienda y tributar la cantidad pertinente.
Que gracia te va a hacer cuando los abuelos quieran dar una propina a sus nietos y tengas que pagar impuestos por ello, ¿a que sí? ¿Deberán tener los menores una tarjeta para poder pagar las chuches, el bocata en el colegio o sus pequeños gastos de ocio?
6 – Seguridad. Contrariamente a lo que pueda parecer, en la eurozona los billetes falsos apenas representan el 0.01% de los que hay en circulación. Sin embargo, la vulnerabilidad de los medios de pago digital hace que la actividad delictiva se concentre en estos tipos de pago.
Según los últimos datos disponibles, estas operaciones fraudulentas ascienden a 1440M de euros mientras que la falsificación de billetes se queda en 17,3M de euros.
Como ves, tienes más probabilidades de sufrir una estafa electrónica que de recibir un billete falso.
Te he presentado seis buenas razones para utilizar el efectivo en la mayoría de los pagos que realizas en tu día a día. Por ello te animo a que te pases al efectivo, si lo has dejado de utilizar.
Deseo que estos consejos te sirvan de ayuda a mejorar tu economía doméstica.
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